Positiva acción para estimular la lectura
Miércoles 7 de Octubre de 2009
Un antiguo proverbio hindú reza: "un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora".
El ilustre tucumano que fue presidente de los argentinos Nicolás Avellaneda (1837-1885) escribió: "cuando oigo decir que un hombre tiene el hábito de la lectura, estoy predispuesto a pensar bien de él". La lectura es una compañera ineludible en la alfabetización de una persona porque contribuye a desarrollar la imaginación en los niños y en los adultos.Desde hace unos años, se realiza la Maratón Nacional de Lectura, que organiza la Fundación Leer.
La entidad comenzó a funcionar en 1997 con el objetivo de trabajar por una Argentina alfabetizada, en la cual todos los niños tuvieran acceso a libros, pudiesen leer y valorasen la lectura.Según se explica en su sitio web, la fundación fue impulsando programas, tales como "Proyecto Libro Abierto", "Comienzos compartidos", "Rincones de lectura en comedores, en instituciones de salud y en centros comunitarios"; "Maratones de lectura", "La importancia de leer" y "Familia de lectores, entre otros.
Las propuestas se apoyan en investigaciones que demuestran que cuanto más leen los niños, mejor se desempeñan en la lectura y escritura. El hecho de estar diariamente en contacto con libros y de disfrutar de actividades sencillas como escuchar cuentos, despierta en ellos el deseo y la motivación por leer.El viernes pasado se realizó en todo el país -incluyendo Tucumán- la séptima Maratón, en la que participaron casi tres millones de chicos y 187.981 adultos pertenecientes a 10.222 instituciones, según el informe de la fundación.
Una narradora oral tucumana que participó en la jornada y que adopta el personaje de la abuela Porota, dijo que la palabra parte desde el interior de uno mismo, del niño que uno tiene adentro. "Es como un mago: entrega todo lo que uno tiene para encantar al otro, con la diferencia de que la varita mágica que usamos es la palabra", señaló y contó cómo la estimularon sus padres cuando niña. "Yo descubrí el mundo a través de las palabras contadas. Mi padre y mi madre me hacían dormir con sus narraciones, muchas veces inventadas por ellos. Fluían espontáneas de una imaginación ilimitada.
Yo no sabía leer y ellos me ayudaron a abrir puertas, las puertas de la imaginación y la creatividad", relató.Años atrás, durante la presentación del Plan Nacional de Lectura, en 2004, Ernesto Sábato compartió su experiencia como lector: "les quiero pedir a los chicos y a los jóvenes, con la autoridad que me dan los años, que lean. Yo también he leído de chico, y fueron los libros quienes me ayudaron a comprender y a querer la grandeza de la vida. Quienes sembraron en mi alma lo que luego los años pudieron expandir.
Leía cuanto llegaba a aquellas bibliotecas de barrio, donde, primero a través de libros de aventuras, y luego, porque un libro lleva, inexorablemente, a otro libro, a través de los más grandes de todos los tiempos, esos que nos entregan los abismos del corazón humano, y la belleza y el sentido de la existencia. Leer les agrandará, chicos, el deseo y el horizonte de la vida".Los padres y los docentes son fundamentales en crear en los chicos el amor por la lectura, pero no podrán hacerlo si ellos mismos no leen.
Hace unos años, una escritora tucumana impulsó un taller para que los adultos aprendieran a contar historias; otro tanto podría hacerse con los educadores. La Fundación Leer que desarrolla esta excelente iniciativa podría impulsar una maratón nacional para docentes narradores. De ese modo, el estímulo sería doble, teniendo en cuenta que la lectura es un alimento para el alma, desarrolla la sensibilidad y le da alas del hombre para soñar.iduidad el Diablo.
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miércoles, 7 de octubre de 2009
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