Cine y literatura
Homenaje a Georges Simenon
El Festival de Mar del Plata, que comienza hoy, incluye una muestra retrospectiva en la que se proyectarán cinco films basados en sus novelas
Noticias de ADN Por Pablo De Vita
Para LA NACION - Buenos Aires, 2009
Las miserias de la vida son la antesala de un crimen que puede encontrarse a la vuelta de la esquina. Al menos, es así en esas atmósferas cargadas de intriga policial que entremezclan a ricos comerciantes con tugurios de mala muerte, en puertos siempre brumosos. Sin embargo, cuando el relato hace foco en el sospechoso, el ambiente enmarca a un personaje común y corriente.
Eso es parte de lo que Georges Simenon le aportó a la literatura policial y que con astucia exploró consecutivamente el cine. Una breve retrospectiva dentro del Festival de Cine de Mar del Plata, que comienza hoy, presenta algunos de esos films.
Medio centenar de sus obras fueron llevadas al cine, de la mano de directores como Jean Renoir, Julien Duvivier, Marcel Carné, Henri Verneuil, Henry Hathaway, Bertrand Tavernier y nuestro Luis Saslavsky. Pero los triunfos a veces fueron esquivos para las películas basadas en las novelas de Simenon, porque la fidelidad al relato redundaba en un estatismo poco afín al "arte en movimiento" o las traslaciones realizadas con extrema libertad no conservaban el fascinante espíritu de sus novelas.
A través de esos casos policiales, la sociedad accedía a su trasfondo, gracias a la pericia del investigador creado por Simenon para meterse en las vidas de aquellos que formaban parte de la escena criminal. El Inspector Maigret fue el protagonista de 75 novelas y 28 cuentos que los lectores esperaron con ansiedad a lo largo de cuatro décadas.
Jean Renoir fue el primero en llevarlo a la pantalla en La nuit du carrefour . Ese film, rodado a comienzos de los años 30, es una de las obras menos conocidas de la filmografía del realizador de La gran ilusión .
Simenon lo consideró la traslación más acabada de Maigret en la pantalla, aunque progresivamente el lugar del protagonista -a cargo de Pierre Renoir, hermano mayor del cineasta- sea ocupado por las atmósferas visuales, en esa historia sobre el asesinato de un hombre en un garage. La leyenda atribuye al teórico Jean Mitry, ayudante en este film, la responsabilidad de la pérdida de algunas latas de negativo que redundarían en la dificultad para el discernimiento de la trama.
Con todo, Jean-Luc Godard escribió para Cahiers du Cinéma que La nuit du carrefour es "la única gran película policíaca francesa, el más grande film francés de aventuras". Abel Tarride, Harry Baur, Albert Préjean y Charles Laughton, en la excelente El hombre de la torre Eiffel, serían los siguientes Maigret de la pantalla.
Pero fue Jean Gabin uno de los pocos que comprendió la exacta profundidad de ese personaje, al centrarse en el punzante equilibrio entre la rectitud moral y la perspicacia de un héroe sumido en la ambigüedad de una atmósfera sin culpables ni inocentes absolutos. Así era el Maigret de Gabin, con su pipa, sombrero y gabardina. Pero sobre todo, sin la rudeza de sus pares del cine negro norteamericano, sin la lucidez intuitiva de Poirot.
El veterano detective reconstruía pacientemente ese formidable rompecabezas que dejaba un crimen y apasionaba así a los lectores, que se transformaron en fieles espectadores de su lento caminar por las calles de París. Pero antes existió otro Maigret, el del actor Albert Préjean, que encontraría al propio Simenon como culpable.
Préjean fue Maigret en tres películas pero Simenon encontró su condena por las dos primeras: Picpus y Cécile est morte , realizadas durante la ocupación alemana en Francia y producidas por Continental Films, empresa de capitales alemanes que dependía, en los hechos, del Ministerio de Propaganda del Tercer Reich.
La cesión de los derechos de Maigret a la productora y el dudoso mérito de ser el escritor más llevado al cine en épocas de la Francia ocupada determinaron su estatus de colaboracionista y un pedido de detención al finalizar la guerra que desembocaron en un exilio en los Estados Unidos.
Durante la contienda bélica, Simenon había encontrado refugio en las comarcas agrícolas, cuyos escenarios ambientan novelas de indudable importancia como La nieve estaba sucia , que llevó al cine el argentino Luis Saslavsky durante su estada en Francia.
Un relato, precisamente, enmarcado en tiempos de la ocupación. Es mérito de Saslavsky haber puesto en relieve la combinación entre la humillación y la sexualidad que bordea la prosa de Simenon. Faltaban algunos años para que Francia comprendiera nuevamente la gravitación del creador de Maigret en el cine y se lo invitara a presidir en 1960 el Jurado Oficial del Festival de Cine de Cannes, que otorgó el premio a La dolce vita a instancias de Simenon, quien allí trabaría amistad con Federico Fellini.
Las cinco películas que se proyectan en el Festival de Cine de Mar del Plata evaden el lugar común de Maigret en el cine y son adaptaciones de novelas psicológicas de Simenon sin este famoso personaje. Tal es el caso de las dos dirigidas por Pierre Granier-Deferre. En El gato , Jean Gabin y Simone Signoret son Julien y Clémence Bouin, que luego de un cuarto de siglo de matrimonio casi ni se dirigen la palabra. Julien ya no ama a su esposa y es la mascota la única depositaria de sus demostraciones de afecto.
Magistrales interpretaciones otorgan verosimilitud a la historia de la soledad en compañía como pasaporte al drama. Granier-Deferre construye una obra demoledora y sensible sobre el ocaso de un amor y, por qué no, de una forma de vida, metaforizada por las transformaciones que sufrió el barrio de Courbevoie donde viven los protagonistas. A este director también pertenece El evadido , con Simone Signoret como Tati, quien refugia al fugitivo Alain Delon. El perturbado triángulo amoroso que se crea con la hijastra adolescente de ella genera un clima de soterrada violencia, cargado de morbosidad y tensión. El evadido es la versión cinematográfica de la novela La viuda Couderc .
La retrospectiva presenta otras firmas tan prestigiosas como eclécticas en cuanto al estilo, tal es el caso del gran clásico de Bertrand Tavernier El relojero de Saint Paul , una de las más conocidas, con Philippe Noiret como un relojero solitario que emprende la búsqueda de su hijo, acusado de asesinato.
En esta película se aprecia la minuciosa construcción de una trama donde no importa la culpabilidad sino comprender la psiquis de aquél que escapa de su accionar de sangre. Se suma a la selección la poco frecuentada La noche es mi enemiga de Patrice Leconte, versión de El noviazgo de Monsieur Hire, novela que ya había sido llevada a la pantalla por Julien Duvivier en 1946.
Cierra el círculo el más "simenoniano" de los directores: Claude Chabrol, que consigue con Betty una perfecta actuación de Marie Trintignant y una de sus narraciones más depuradas. No casualmente, el teórico Serge Toubiana ha considerado que Chabrol comparte con Georges Simenon el misterio, la opacidad y una infinita capacidad de sugerencia, gracias a la sencillez que esconde lo peor de nosotros, pero que el autor y los cineastas que lo llevaron a la pantalla descubren como el reflejo lacerante de lo cotidiano.
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viernes, 13 de noviembre de 2009
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