Entrevista / Robert Boyers
"Polímata" aficionado
El compilador de los ensayos periodísticos de Steiner en The New Yorker habla de la personalidad y la obra del autor de Presencias reales
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Por Patricio Tapia
La introducción y edición de George Steiner en The New Yorker estuvo a cargo del escritor y ensayista Robert Boyers, quien también es el editor de la revista Salmagundi -en la cual han escrito J. M. Coetzee, Tzvetan Todorov, Christopher Hitchens, Joyce Carol Oates y Seamus Heaney, entre otros, además del propio Steiner (en el último número figura un ensayo suyo)-, una conocida e influyente publicación trimestral sobre artes y humanidades. Boyers es, además, director del New York State Summer Writers Institute, ha sido profesor en el Skidmore College y es autor de varios libros, el último de ellos, The Dictator´ s Dictation , un conjunto de ensayos sobre la política de las novelas y los novelistas.
-¿Cómo caracterizaría la figura de Steiner?
-George Steiner a menudo ha sido referido como un "polímata", y sus escritos claramente indican que es uno de los intelectuales-eruditos más cultos en el mundo. Pero es también un escritor de primer orden, quien ha logrado ocuparse de algunos de los temas más exigentes de una forma que es convincente y accesible para un amplio rango de lectores, incluyendo a quienes no son estudiosos ni académicos.
Ha estado dispuesto, también, a ir contra la corriente de la opinión popular acerca de muchos asuntos importantes, rechazando congraciarse con cualquier grupo de poder, creándose así muchos enemigos, especialmente en Estados Unidos. Aunque por muchos años atrajo enormes audiencias a sus muchas conferencias públicas en Estados Unidos y mantuvo una lectoría inusualmente amplia para sus libros y artículos, también ha sido objeto de una áspera crítica por varios escritores influyentes.
A mediados de los años 90 era claro que seguía siendo un pensador mayor en Europa, pero había llegado a ser una suerte de figura marginal en la comunidad literaria estadounidense.
-¿Qué lugar cree que ocupa la reseña de libros dentro de su obra?
-Steiner siempre fue un comprometido reseñista de nuevos libros, escribiendo con considerable extensión y frecuencia no sólo para The New Yorker , sino para el TLS y otras publicaciones. Claramente, su parecer era que un intelectual literario se requería no sólo para escribir acerca del pasado, sino para aplicar todo su saber y experiencia a lo que era nuevo y desafiante.
Con frecuencia uno siente, a la vuelta de los muchos años de carrera de Steiner, que entregó como reseñista algunos de sus mejores escritos, con puntos de vista novedosos sobre figuras canónicas, desde Brecht y Musil hasta Wittgenstein y Simone Weil, y encontrando la forma de pensar en nuevos escritores y pensadores, desde Foucault y Thomas Bernhard hasta Cioran y John Updike.
Aunque los libros de Steiner suelen dedicarse a asuntos que están muy lejos de lo nuevo, consideremos, por ejemplo, su libro Antígonas o bien Tolstoi o Dostoievski , la perspectiva que informa esos libros se revela muy claramente en las mejores reseñas de George Steiner.
-¿Podría explicar la noción positiva del crítico como aficionado que usted menciona en la introducción del libro?
-La palabra "aficionado" engaña aquí. Steiner es un "aficionado" no en el sentido de escribir ingenuamente o sin conocimiento suficiente sobre los asuntos que aborda. Es un aficionado en el sentido de que escribe sobre sus pasiones y convicciones, no se contenta con escribir para especialistas en algún campo académico limitado; escribe siempre con un deseo de iluminar y educar más que el de simplemente aportar a la reserva de conocimiento disponible. Su instinto para la provocación y la especulación y su rechazo de limitar la gama de sus investigaciones lo hacen un "aficionado" en el muy especial sentido en el que uso la palabra. Él es un gran pensador-escritor, no especialista.
-¿Cuál fue su criterio al seleccionar los textos?
-Escogí entre las muchas reseñas y artículos con que Steiner contribuyó a The New Yorker las que consideré eran las mejores piezas, las más duraderas, y desde luego seleccioné también con la idea de representar la gama completa de los intereses de Steiner, desde la literatura hasta la política, desde las ideas filosóficas hasta el ajedrez, desde el presente hasta el pasado.
© El Mercurio / GDA
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viernes, 13 de noviembre de 2009
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