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domingo, 8 de noviembre de 2009

Inversiones bajo la lupa

Un Madoff en la Argentina...¿es posible?

La percepción general es que en el país los controles son más débiles que en los Estados Unidos, pero muchos creen que una gran estafa no es hoy probable; otros afirman que ya hubo varias hace algunos años
Noticias de Economía: Domingo 8 de noviembre de 2009


Jorge Oviedo
LA NACION


Para quien tiene ahorros, la aspiración es que le den una renta y correr el menor riesgo posible. Las rentas altas y el riesgo inexistente son una fantasía en la que suelen creer muchos. El caso Madoff es una muestra. Pero tal vez, luego de ver el tamaño de la estafa perpetrada por el financista norteamericano, habrán pensado que el comediante Jerry Seinfeld tenía razón.

"La gente siempre me dice: «Tendrías que poner tu dinero a trabajar para vos». Pero he decidido que yo voy a hacer todo el trabajo y voy a dejar que mi dinero descanse. ¿Me entienden? Porque ponés tu dinero por ahí, a trabajar para vos, y muchas veces lo echan. Volvés, preguntás qué pasó. ¡Yo tenía mi dinero aquí, trabajando para mí! Y te contestan: ( Despectivo ) «Sí, me acuerdo de tu dinero; no trabajaba nada bien; llegaba tarde. Lo tuve que echar»".

Todos los que habían puesto su dinero a trabajar con el "fantástico" Madoff, cuyas inversiones nunca daban pérdidas se encontraron que el dinero había desaparecido. Sería un estafador más con un sistema viejo y burdo, si no fuera que era un personaje destacadísimo, que fue presidente del Nasdaq, que trabajó durante años y estafó a muchas de las personas y bancos más ricos del mundo y que soportó ni más ni menos que 15 inspecciones de la SEC (Comisión de Valores norteamericana), que, además, tampoco hizo mucho caso de varias denuncias contra él.

¿Puede pasar aquí, en la Argentina, donde el mercado es mucho más pequeño, pero las regulaciones, en cualquier materia, suelen ser vistas como mucho menos eficientes que las norteamericanas?

Las opiniones están más o menos divididas. Desde el Banco Central dicen que las regulaciones son tan buenas que es absolutamente imposible que en el sistema formal de inversiones ocurra algo semejante.

Otros creen que si las supervisiones son razonables el riesgo es bajo, aunque de vez en cuando surge algún problema, de una magnitud y duración muchísimo menor que la del famoso Bernie.

Pablo de Estrada, que presidió la Comisión Nacional de Valores y fue director del Mercado Abierto Electrónico (MAE) aclara que la figura de un gestor de inversiones, un canalizador de ahorros, como era Madoff, no existe en la Argentina. "En los Estados Unidos hay un debate muy interesante, porque la SEC no entiende cómo se les pudo escapar este hombre, al que lo habían auditado. Un aspecto por tener en cuenta hoy es la complejidad del mercado americano, donde los dineros manejados por gestores como Madoff se multiplicaron casi por cuatro y el número de gestores más que se duplicó, es un universo grande y complejo".

Asi y todo, De Estrada cree que también las contrapartes del estafador, cuando eran grandes bancos, deberían haber podido detectar las fallas. De Estrada explica que el sistema local es muchísimo más pequeño, aunque de vez en cuando aparecen casos.

Fuentes del Banco Central dijeron que "la posibilidad de que ocurra un «caso Madoff» es nula, dado el estricto esquema de supervisión que rige sobre el sistema financiero. La regulación en vigencia permitió que en los ultimos años, pese a los efectos de la crisis internacional y a distintos episodios de tensión financiera, ninguna entidad haya corrido peligro y tampoco haya habido riesgo sobre los depósitos de inversores y ahorristas.

"Las normas de Basilea estipulan que, para asegurar el correcto funcionamiento de una entidad, el capital debe representar un 8% de sus activos. En el sistema financiero argentino, en promedio, esa proporción alcanza el 17%. Este excedente de capital sirve como resguardo ante cualquier contingencia.

"Quien destine su dinero a cualquier alternativa de inversión prevista dentro de la formalidad, no debe tener temor alguno sobre sus fondos. En la Argentina, el BCRA funciona como prestamista de ultima instancia y ejerce sus funciones de supervisión para garantizar la adecuada solvencia y liquidez de cada entidad financiera.

"Asimismo, cabe destacar que muchos de los productos financieros que generaron los perjuicios sobre los inversores en el «caso Madoff» resultan de una complejidad y sofisticación ausentes en el sistema financiero argentino."

Daniel Marx, ex secretario de Finanzas, y actual director de AGM Finanzas, dice que "puede pasar que alguien se meta por las hendijas de la regulación, pero la verdad es que no veo grandes probabilidades; el caso Madoff tomó a muchos inversores institucionales que aquí no tienen esa clase de bolsillo, ni en cantidad ni en tipo de destino".

De Estrada, en tanto, recuerda que "ya hubo casos en que algunos bancos que luego cayeron resultó que habían tomado dinero no de las cuentas, sino de inversores y las habían usado para préstamos a compañías propias que luego no pudieron pagar, cuando cayeron, los que habían colocado allí su dinero no recibieron casi nada".

En los últimos 30 años, los casos más resonantes de caídas de entidades financieras fueron los del Banco de Intercambio regional (BIR), Banco de Los Andes (Grupo Grecco), Banco de Italia, Banco del Oeste, Banco del Acuerdo, Banco Alas y más recientemente, el Extrader, Bando Integrado Departamental, Banco Patricios y Banco Mayo, entre otros.

Ricardo de Lellis, socio a cargo de sistema financiero en la oficina local de la consultora y auditora KPMG, dice que "es difícil comparar el mercado más grande del mundo con el más chico del mundo. La Argentina, desde el punto de vista institucionalizado, es chico y poco diversificado. Lo que sí existe y ha existido son cosas no institucionalizadas, como las mesas de dinero, oficinas de representación, que salen a la luz en períodos de crisis. Lo institucionalizado está muy atado por el Banco Central y los sociedades de bolsa por el Mercado de Valores".

En tanto, para Alejandro Breit y Javier Podrez Yaniz, del estudio de abogados Negri & Teijeiro, "la regulación conforma un encuadre normativo está bien diseñado. Hay elementos de control que permitirían prevenir este tipo de situaciones. El reglamento operativo del mercado de valores faculta al directorio a hacer requerimientos en cualquier circunstancia y los operadores están obligados a presentarla. Hay dos auditorías de Merval por año que no deberían permitir que prosperen maniobras así".

Sin embargo, aclaran que "si bien no con la escala tremebunda del caso Madoff en la Argentina, pero sí surgió algún caso de una sociedad de bolsa que usa indebidamente los activos de sus clientes".

Los dos últimos casos que causaron algún remezón fueron el de Curatola y Asociados, manejada por Eugenio Curatola, a la que sus clientes le reclamaban unos US$ 30 millones.

Otro caso controvertido fue el de la quiebra de la sociedad de bolsa administrada por Norberto Gysin, quien fue presidente de la Caja de Valores. Con todo, ninguno de estos casos puede compararse por gravedad y tamaño al del famoso Madoff.

Pero parecería que el caso Madoff merece un abordaje psicológico, puesto que no sólo los controles específicos fallaron. Mucha gente confió en él porque lo conocía personalmente. Hoy corren versiones de que el financista devenido en estafador era cortante y misterioso cuando alguien, que se pensaba cliente y era en realidad un víctima, consultaba aspectos más o menos generales de lo que se hacía con el dinero que Bernie administraba: "Usted no puede preguntarme eso a mí", dicen que decía.

Para la licenciada Silvia Rojter, psicóloga y miembro adherente de la Escuela de Orientación Lacaniana, esa distancia que imponía Madoff pude haber sido una de las claves de su éxito como estafador. "Madoff, sin duda, supo cómo debía vestirse, actuar y presentarse a esas gentes que lo tienen todo y para quienes puede ser una gran debilidad aquello que se presenta como inalcanzable", explica. El que el estafador se presentara junto a su mujer como elegante, glamoroso, exitoso, "mago de las finanzas" cuyos fondos nunca daban pérdidas aunque el mundo financiero se derrumbara era una parte importante del juego. Pero también el que dijera a su potenciales víctimas que no todos podían sumarse a la supuesta rueda de la fortuna y que rechazara a muchos. "Trataba con personas que lo tienen todo y supo presentárseles como inalcanzable; seguramente habrá tenido una actitud de aplomo y de seguridad y habrá tenido también una mirada muy especial, que parecería estar más allá de las cosas y las situaciones y, en realidad, paseaba los ojos seleccionando las víctimas que se le ofrecían".

50.000
Millones de dólares

Es el cálculo de la suma que Madoff robó a sus clientes; alcanzaría para hacer funcionar al Estado nacional completo durante ocho meses.

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