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domingo, 10 de enero de 2010

Los hombres de paja, de Michael Marshall
Alfredo Álamo el 23 de Agosto de 2009 en Literatura, Novela Negra


El primer libro que leí de Michael Marshall fue una novela de ciencia ficción, un género para el cual firma con su nombre completo: Michael Marshall Smith, llamada Clones. A mi me gustó bastante, aunque reconozco que era algo tramposa y muchos aficionados al género no comparten mi opinión, así que desde entonces considero a Michael Marshall como un autor al que seguirle la pista.

Mientras picoteaba en la caseta de Negra y Criminal en la Semana Negra me quedé con su última novela: Los hombres de paja, editada por Random House en su sello dedicado a la novela negra Roja y Negra. Como tenía un largo trayecto para volver a casa, me hice fuerte en la butaca del tren y empecé a leer la primera novela negrocriminal de Marshall que caía en mis manos.

Los hombres de paja empieza con una gran masacre americana, un recuerdo de la famosa Columbine, donde ya se nos deja claro que la lectura del libro no va a ser complaciente ni agradable. En Los hombres de paja se habla del mal, del mal casi absoluto, a medio camino entre las novelas de Connelly y de Connolly, moviéndose en un territorio ambiguo que podría llegar a ser pesado si no fuera por el estilo escogido por Marshall para escribir.

Por momentos, la historia se convierte en una novela Hard-Boiled, en una auténtica sinfonía de tiros, persecuciones, personajes sin alma, desesperación, más tiros, conspiraciones, muertos -muchos muertos-; un auténtico road-book norteamericano lleno de venganza y odio.

La novela se lee de manera fluida, tiene pocos lugares comunes y supone una bocanada de aire fresco tras cierta sobredosis de autores nórdicos, espeluznantes en los crímenes pero que en ocasiones pecan de demasiada reflexión y de un tempo a veces demasiado lento.

Los hombres de paja es el primer libro de una prometida trilogía y termina con final un tanto abrupto después de la descarga de adrenalina. Quizá por ese motivo se incluye el primer capítulo de su continuación, para quitarnos un poco el mono.

A señalar la sorprendente mala corrección del libro, con faltas ortográficas demasiado dolorosas a la vista como para no mencionarlo. En una editorial como Random House -y con lo que cuesta una novedad- es algo que nunca debería suceder.

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