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jueves, 7 de enero de 2010

EL DAKAR SIGUE EXIGIENDO ENORMES SACRIFICIOS A LOS PILOTOS Y A SUS MAQUINAS. UNOS Y OTROS SE ROMPEN EN LA ARENA

Acaba de comenzar, pero ya quieren terminar
La opinión parece unánime: este Dakar es más duro que el de 2009. Y eso que recién van cinco etapas y quedan nueve por delante. Se retrasó el puntero Peterhansel; todos sufren en el desierto, y todavía falta más de la mitad.



Si los pilotos se quejaron el año pasado de que el Dakar sudamericano era más duro que el que se disputaba en Africa, ¿qué dirán ahora? Agotados, lastimados, perdidos en el desierto, con la mecánica exhausta, llegaron como pudieron a Antofagasta, Chile, punto final de la quinta etapa, pensando que todavía faltan nueve más... “Este Dakar es mucho más complicado que el anterior”, afirma el puntero de la clasificación de las motos, el francés Cyril Despres. “El que termine va a terminar un Dakar muy duro”, afirmó el mendocino Orlando Terranova, que ayer pinchó dos neumáticos en pleno desierto y, aun así, terminó séptimo en la etapa y se ubica 19º en la general.

Los 483 kilómetros de especial entre Copiapó y Antofagasta sólo fueron superados en rigor por el hecho de que todavía quedan por encarar nueve etapas: la edición 2010 todavía no alcanzó su punto medio, el día de descanso, que será pasado mañana en Antofagasta, después de atravesar todo Atacama y regresar. En la dura prueba de ayer quedó vencido quien venía ganando el Dakar, el francés Stephane Peterhansel, vencedor de nueve ediciones anteriores y que ayer se despidió de la ilusión de ganar la décima.

“Después de 120 kilómetros se nos rompió un semieje –relató la odisea–. Fue una sucesión de golpes un tanto violentos. Tuvimos que parar a desarmarlo. Perdimos 50 minutos en la tarea. Mi navegante (Jean-Paul Cottret) la pasó horrible. Después terminamos la etapa con tracción sólo en las ruedas delanteras. Con este terreno blando la suspensión se rompe: vamos a perder el rally –admitió–. Ahora sí que no podemos aspirar a ganar. Y el Dakar es una carrera que se prepara durante todo el año...”

El retraso del francés, el único BMW que peleaba por la punta, dejó la prueba en manos de Volkswagen, que ahora ocupa las tres primeras posiciones de la general: Mark Miller ganó la etapa, corriendo durante cinco horas, y Carlos Sainz quedó a la vanguardia. “El Dakar, como quien dice, comenzaba hoy (por ayer)”, recordó Miller, subrayando la idea de que la prueba todavía reserva un sinnúmero de exigencias e ingratitudes.

Sainz opinó lo mismo: “Estamos recién en el quinto día de competición, queda mucho por delante”. El español perdió dos minutos al haber pinchado un neumático y ahora le lleva 4m37 al qatarí Al Attiyah y 9m39s a Miller. Robby Gordon (Hummer) quedó cuarto, a casi una hora de Sainz, y Peterhansel cayó a la décima ubicación, a dos horas.

El que pinchó no uno sino dos neumáticos fue Terranova (Mitsubishi). “Fue un día durísimo para el auto y para el físico –dijo el mendocino en Antofagasta–. La sensación de velocidad fue monstruosa, porque el auto estaba muy roto. Había que manejar muy atento y concentrado. Esperemos que los de adelante se sigan cayendo como sucedió hoy (por Peterhansel).” Terranova está a más de cuatro horas del líder Sainz. El cordobés Nelson Benítez abandonó a causa de un problema de motor en su Toyota y ahora el segundo argentino mejor colocado es Alejandro Yacopini, que está 50º con su Toyota.

¿Será el de hoy un día más apacible? Ni soñarlo. Habrá otros 418 kilómetros de velocidad pura por el desierto. Como dijo Sainz: “Esto recién acaba de comenzar”.

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