Seguidores

domingo, 13 de diciembre de 2009

Nuevas revelaciones sobre los restos del poeta García Lorca

El escritor Gabriel Pozo dice en su libro Lorca, el último paseo que fue trasladado a una tumba común para ocultar su cuerpo.

Por: Juan Carlos Algañaraz

Los militares que participaron en el fusilamiento de García Lorca entre el barranco de Viznar y Alfacar, desenterraron los restos del poeta y lo trasladaron a otra tumba común para ocultar sus restos.

Esta afirmación explicaría porque hasta ahora no se han encontrado restos en las cinco de las seis fosas que se investigan. Queda una sola, que en este momento se está inhumando y si tampoco aparece algún indicio, habrá que dar crédito a las afirmaciones del investigador Gabriel Pozo autor del libro Lorca, el último paseo.

Hace 73 años que García Lorca, un maestro republicano "fusilado por negar la existencia de Dios" y dos banderilleros republicanos fueron asesinados en la zona de Alfacar y enterrados como tantas otras víctimas de la feroz represión de las fuerzas franquistas en Granada. Desde entonces proliferaron muchas versiones sobre el lugar donde reposaban sus restos.

La más famosa fue la que recogió el hispanista Ian Gibson, autor de una gran biografía sobre Lorca.

Según Gibson, un joven apodado "Manolo el comunista" formaba parte del grupo de enterradores que dio sepultura a muchos de los fusilados. Manolo le informó a Gibson que era él quien enterró a García Lorca y sus tres compañeros. Le indicó también el lugar del enterramiento en el que se coloco un monolito que se convirtió en el centro de los homenajes. Según el autor del libro, Manolo le mintió al hispanista.

Otras versiones indicaban que, cuando trascendió la trágica muerte del poeta, un grupo que había participado en su fusilamiento recibió la orden de desenterrar y trasladar los restos.

También se especuló con que los restos de García Lorca habían sido recuperados por su familia, con la aquiescencia de algunos militares, quienes lo enterraron en la finca familiar en Granada.

Un testimonio muy importante fue el de Antonio García, un muchacho apodado "El Matapelos", un pastor de cabras que fue testigo casual del fusilamiento del poeta.

Cuando lo descubrieron, los asesinos quisieron matarlo pero otro campesino, llamado Gregorio, lo salvo. Esta persona le señaló pasado un tiempo que García Lorca había sido desenterrado por una cuadrilla de tres personas que lo trasladó a otro lugar. Le indicó con precisión donde se encontraba la nueva fosa, a unos cien metros del enterramiento original.

García Lorca ya era un poeta muy famoso y con el correr de los años su figura se agigantó hasta convertirse en la víctima más famosa de la Guerra Civil Española.

Según Gabriel Pozo, Franco no sabía del fusilamiento y "montó en cólera" cuando se enteró de un asesinato "que le echaban en cara los países extranjeros a los que pedía el reconocimiento del régimen".

En su libro, de próxima aparición, Gabriel Pozo reproduce una entrevista con Gabriela Penella, la conocida actriz española, ya fallecida, hija del diputado Ramón Ruiz Alonso, encuadrado en la Confederación Española de Derechas Autónomas "considerado principal responsable de la detención del poeta y su fusilamiento". Penella señala que según su padre, había un grupo que nunca se planteó fusilar a Lorca sino darle un "gran susto" para que revelara donde podían encontrar a Fernando de los Rios y para que firmara una denuncia contra el gran pensador republicano, padrino de Lorca.

Todo se complicó por la acción de grupos falangistas, le dijo Ruiz Alonso a su hija. Y confirmó que Franco fue blanco de un repudio generalizado por el asesinato.

"Cuando Franco pide una investigación por las críticas de la prensa extranjera, y le empiezan a echar en cara que hubiera matado al poeta, es cuando lo desentierran. A Federico lo perdieron, lo metieron en otras fosas o lo llevaron a otro lugar", mantuvo el estudioso.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario