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viernes, 18 de diciembre de 2009

Cayó el capo del cartel del Golfo en México
Luego de cuatro horas de balacera, incluyendo la detonación de granadas de fragmentación, Beltrán Leyva y otros seis sicarios murieron a tiros en un lujoso condominio en Cuernavaca. Calderón festejó y recibió felicitaciones de Washington.


Por Gerardo Albarrán de Alba

Murió “La Muerte”. Era la cabeza del cartel del Golfo, uno de los narcotraficantes más buscados en el mundo.

Arturo Beltrán Leyva, “La Muerte”, “El Barbas” o “El Botas Blancas”, se convirtió en “El Jefe de Jefes”, cabeza de una de las organizaciones criminales más poderosas y violentas de la historia que dirigió los últimos dos años, justo después de su rompimiento con el cartel de Sinaloa, liderado por Joaquín “El Chapo” Guzmán Loaera, uno de los hombres más ricos y poderosos del planeta, según la revista Forbes.

La noche del miércoles, el que fuera uno de los narcotraficantes más buscados en el mundo murió en un enfrentamiento con elementos de la armada que intentaban detenerlo en la ciudad de Cuernavaca, a sólo 80 kilómetros al sur de la capital del país.

El operativo que terminó con la muerte de Arturo Beltrán Leyva se inició el pasado 11 de diciembre, cuando elementos de la armada irrumpieron en una fiesta en Ahuatepec, un poblado cercano a Tepoztlán –centro vacacional ubicado a media hora de Cuernavaca–, en la que se encontraba el capo y su jefe de sicarios, Edgar Valdés Villarreal, “La Barbie”. Ambos lograron escapar luego de una fuerte balacera en la que murieron tres gatilleros. Otros once fueron detenidos junto con 24 prostitutas y todo el grupo musical Los Cadetes de Linares, incluido el conocido intérprete de narcocorridos Ramón Ayala, a quienes apenas ayer la Procuraduría General de la República solicitó su arraigo.

El trabajo de inteligencia de la armada permitió ubicar a Beltrán Leyva en una propiedad de lujo en Cuernavaca, la capital del estado de Morelos, donde había construido su feudo. El condominio está apenas a 500 metros de la casa del gobernador y a 350 del zócalo de la ciudad.

Poco después de las 8 de la noche del miércoles, decenas de efectivos rodearon el lugar, irrumpieron en los edificios del conjunto residencial e intentaron realizar el arresto, pero fueron repelidos a tiros. Luego de cuatro horas de balacera, incluyendo la detonación de granadas de fragmentación, Beltrán Leyva y otros seis sicarios murieron a tiros.

Durante el combate, un efectivo de la Armada fue muerto y otros tres resultaron heridos.

Arturo Beltrán Leyva era el mayor de cuatro hermanos que rompieron con el cartel de Sinaloa, luego de la aprehensión de uno de ellos, Alfredo, “El Mochomo”, hace casi dos años. A principios de 2008, los antiguos operadores de “El Chapo” Guzmán se aliaron con Los Zetas, un grupo de ex militares contratados por el cartel del Golfo como sicarios.

Ambos se disputaban el control de las principales plazas y rutas del narcotráfico en el país. Combinada con la guerra que les declaró la administración de Felipe Calderón, que ha sacado a las calles a más de 5000 efectivos del ejército y la armada, la violencia asociada al crimen organizado ha causado la muerte de unas 15.000 personas desde diciembre de 2006. Tan sólo este año, más de 7350 personas han sido asesinadas, incluyendo 64 ejecutados el mismo día que cayó abatido el capo, por lo que es el día más violento registrado en la última década.

Beltrán Leyva había construido sólidas alianzas con el cartel del Norte del Valle, en Colombia. La PGR en México ofrecía 2,1 millones de dólares de recompensa por su captura, mientras que el Departamento del Tesoro estadounidense intervino varias empresas y cuentas personales vinculadas con el narcotraficante. Estados Unidos levantó cargos en su contra en agosto pasado. La oficina antidrogas de Estados Unidos (DEA) lo acusa de introducir unas 200 toneladas de cocaína durante los últimos 10 años, con un valor estimado en 5 mil millones de dólares.

Según la administradora interina de la DEA, Michele M. Leonhart, “el reino de Arturo Beltrán Leyva ha terminado”. La funcionaria aseguró ayer que el narcotraficante se destacó por su violencia. “Defendió su imperio construido sobre la cocaína, la metanfetamina y la heroína, orquestó el asesinato de un sinnúmero de agentes de la ley, civiles inocentes, y de traficantes rivales. Y en el camino tomó cada oportunidad para aterrorizar a los inocentes y a los funcionarios corruptos del gobierno.”

El hecho fue aprovechado por el presidente Felipe Calderón, que interrumpió sus actividades en Copenhague, adonde asiste a la cumbre de la ONU contra el cambio climático, para dar la noticia de la muerte del capo. El embajador de Estados Unidos en México, Carlos Pascual, aplaudió la estrategia seguida por la administración de Calderón contra los carteles de las drogas. Sin embargo, el procurador general de la República, Arturo Chávez, anticipó un recrudecimiento de la violencia por el vacío de poder que deja Beltrán Leyva, y reconoció que “en esta guerra nadie gana; el término ganar es duro, pues esto ha provocado la muerte de muchísimas personas y el dolor de muchísimas familias”.

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