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miércoles, 23 de diciembre de 2009

"Sin hogar ni lugar" de Fred Vargas

Negra y comprometida

En poco más de una semana, dos chicas aparecen asesinadas en París. Aparentemente, no se conocían de nada ni tenían más vínculos que los provocados en la hora de su muerte por la utilización del mismo modus operandi asesino, tan metódico como violento. A pesar de llevar ya años retirado de la policía y dedicado de forma exclusiva a la traducción, Louis Kehlweiler, “el alemán”, se siente atraído por el caso desde que comienza a saber de él por los periódicos.

Su interés se convertirá en implicación en el momento en que una vieja amiga le pide que encuentre al responsable de los hechos para poder demostrar la inocencia de Clément, el principal sospechoso, un joven de pocas luces, introvertido y peculiar al que mantiene escondido en su casa para sortear la presión policial. Aunque todas las pistas parecen conducir a él y todo el mundo -Kehlweiler incluido- creen en su culpabilidad, el expolicía, presionado por el empeño de su amiga, se enfrasca en una investigación para intentar encontrar al verdadero asesino.

Utilizando sus viejos contactos en las comisarías y ayudado por un pintoresco grupo formado por tres historiadores, “el alemán” indaga en los vericuetos del asunto, relacionándolo con casos ya olvidados en los archivos policiales, con poemas que parecen esconder claves simbólicas de resolución y con formas de actuación de antiguos asesinos en serie.

Es su búsqueda una doble lucha en la que, además de enfrentarse a un misterio homicida, ha de vencer sus propios prejuicios y temores, que le hacen estar convencido de que Clément es el auténtico culpable.

Sin hogar ni lugar es la octava obra publicada en España de la escritora Fred Vargas -cuya última novela, La tercera virgen, acaba de ser editada-, uno de los más firmes valores de la narrativa negra francesa de los últimos años.

Escrita con el ritmo y la tensión que la autora suele imprimir a sus producciones, la novela destaca, además de por la forma de atraer al lector con una doble trama progresivamente y verosímilmente complicada, por la magistralidad de Vargas para la construcción del diálogo y por la realidad con la que aparecen descritos sus protagonistas. Sobre toda la gama de personajes de la novela, destaca con fuerza Kehlweiler, ya utilizado por la autora, como algunos de los secundarios, en alguna de sus anteriores obras.

Solitario y descreído como los personajes clásicos del género, “el alemán” combina astucia y experiencia con un elevado nivel de compromiso con aquello en lo que cree y con aquellos a los que quiere. De las dudas que la incompatibilidad entre convencimiento y amor le provoca el caso de Clément, al que ha de defender sólo porque así se lo han pedido, surgen la continua sensación de duda e incertidumbre que le persigue durante toda la novela.Además de una historia bien construida y relatada, Sin hogar ni lugar supone, como toda la obra de Vargas, un toque de atención sobre algunos de los más criticables aspectos de las tradicionalmente adormiladas conciencias europeas.

La autora ataca con vehemencia los juicios mediáticos paralelos y los apriorismos que rigen las sociedades occidentales, convirtiendo así a su novela en un documento comprometido y necesario que muestra que la buena literatura supone siempre una toma de partido.

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